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La musa María Elena

Ocho años de su partida y todavía tan presente. La amaba!
Me acuerdo cuando en la escuela llegaba el acto de fin de año y las maestras corrían a buscar los libros de María Elena Walsh para adaptar sus hermosas obras a alguna pieza artística que teníamos que representar los niños: desde La vaca estudiosa o la canción para tomar el té entre otras. ( Hasta ahora hay algunas que lo hacen)
En mi cabeza sonaban sus canciones y me alegraban el día. Qué divertidas. Qué imaginación. Cuántos mensajes tan bien logrados hechos con canciones, metáforas.
En aquella época yo me había asociado a la biblioteca escolar y llevaba sus libros a mi casa y me pasaba horas leyendo sus cuentos y poesías. María Elena era magia. Jugaba con lo absurdo, las rimas, el sentido de las palabras, atrapaba desde el primer verso.
En 5to grado la maestra nos hizo aprender de memoria para cantar La Canción del Jacarandá: me trasporté a otro mundo. Me apropié de la letra, del ritmo. Se la cantaba a mis hermanos, de grande se la cantaba a mis hijos (y hasta a mi marido). Después les regalé un CD con sus canciones y las escuchábamos en el auto cada vez que viajábamos. Eso era y es María Elena. Eterna. Clásica y moderna, universal, dentro de la literatura para niños (literatura en general)
Si la volvemos a releer vamos a notar lo actuales que son sus textos de protesta. (La historia se repite)
Y me quedé con las ganas de conocerla y abrazarla y decirle gracias. Gracias por escribir tan lindo! Gracias por cantar con tanto amor! Gracias por ser parte de mi historia, mi musa! Y ya estoy de nuevo, es inevitable:
” Al este y al oeste llueve y lloverá, una flor y otra flor celeste…del jacarandá”

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